Hola a todos , después de varios meses de silencio y desde esta nueva ubicación aquí estamos de nuevo para volver a contaros nuestras cosas y las cosas de otros que creamos interesantes.

sábado, 20 de marzo de 2010

Mucho ruido, pocas nueces.

El tener un padrino (o madrina, por aquello de lo políticamente correcto y no enfadar a Bibiana) es importantísimo en todos los órdenes de la vida.

Ya empieza con el bautizo. No es lo mismo nacer en una familia humilde de cualquier pueblecito, que hacerlo en una familia de abolengo, en la que , incluso, te puedes bautizar con agua del Jordán. En el primer caso, el padrino puede ser el abuelo o tío, que invitan a unas peladillas - aunque se están viendo enormes convites para "no ser menos"; en el segundo, el padrino debe ser de abolengo - rancio- y la noticia se expande a los cuatro vientos y a las no sé cuántas cadenas de televisión, que se hacen eco de tan maravillosa e importante noticia. Para este segundo chaval o chavala, la cosa empieza bien.

Después crecemos y seguimos viendo la influencia de nuevos padrinos (madrinas) en nuestras vidas.

Un estudiante se puede matar a estudiar en una facultad y no poder aspirar a una matrícula de honor porque ésta está destinada - hay un tope - al hijo o hija de un personaje o compañero catedrático. Y puede ser que el gilipollas que se la lleva, salga diciendo lo mal que ha hecho el examen.

Y, si te dedicas al arte, ni te cuento.

Actores, pintores, cantantes, tertulianos de televisión..., que el único mérito que tienen - y no poco importante - es ser hijo o hija o ahijado o ahijada de este o aquel personaje. Belén Esteban, por lo visto, se lo ha ganado a pulso. Y los medios se encargan del resto.

La propaganda - si así lo decide el que tiene el poder - convierte al torpe en genio; al cobarde, en valiente; al idiota, en creador de tendencias.

Y el escaparate se va llenando de humo. Mientras, el estudiante de bellas artes, el que cursó arte dramático o se curtió en grupos callejeros - tanto de teatro como musicales - va languideciendo hasta - en muchos casos - abandonar aquello por lo que luchó, pero con lo que no puede comer.

Como decía Quevedo: "Poderoso caballero es D. Dinero". Y hoy, además, los medios de comunicación, que hacen mucho ruido y hay pocas nueces.

1 comentario:

  1. La venta de humo no es nueva , ya lo reflejaron hace años Christian Andersen en "El traje nuevo del Emperador o D. Miguel de Cervantes en su "Retablo de las maravillas" tan magistralmente llevado a escena y trasladado a la actualidad por Els Joglars , lo preocupante es que aumente tanto actualmente cuando la gente teóricamente tiene mas cultura .
    Personalmente creo que hay demasiadas personas descontentas con su realidad a pesar de tener casi de todo y los vendedores especializados prefieren venderles humo para que cada quien al comprarlo le de la forma que mas le agrade .

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